Herejía pura
la disidencia y el exterminio de los cataros

de Adriano Petta

novela histórica editada por STAMPA ALTERNATIVA en diciembre 2005
(ISBN 88-7226-904-0)

scarica e stampa la versione in pdf di questo testo

      Es la cálida noche del 24 de julio de 1207. Nos encontramos en Nemi, en una cabaña adosada al castillo (residencia veraniega de los monjes cistercienses del monasterio de San Anastasio alle Tre Fontane de Roma). Abatidos por el bochorno y la fatiga, dos conversos adscritos al cuidado de las tierras y del castillo durante todo el año, hablan despacio. El viejo Girolamo detesta y maldice a curas, monjes, abades, obispos y papas. El jovencísimo Giordano, en cambio, se dedica al estudio de la mecánica y de las matemáticas. Ambos -durante el invierno- tienen acceso a la gran biblioteca de la planta baja del castillo. Pero los libros más raros están probablemente en un armario cerrado bajo llave situado en el segundo piso de la torre sarracena. Es precisamente de un libro de este armario de donde Girolamo copió varias páginas en griego, entregándoselas después al joven Giordano a quien -gracias a su natural predisposición para los números- le habían servido de base para escribir su primer libro, Mi pequeño ábaco, en el cual se ilustraba el sorprendente y desconocido uso de la nueva numeración indo-arábiga. El libro había sido sucesivamente vendido a un joven mercader de Pisa (amigo del abad de San Anastasio de Nemi, Raniero Capocci), Leonardo hijo de Bonaccio, que a su vez lo había revisado dando vida al primer gran tratado sobre los números indios, el Liber Abaci que marcó un hito en la historia de la ciencia. Pero ¿dónde habían ido a parar las páginas griegas de aquel libro? Y ¿cuál era el texto en cuestión? Y ¿por qué Giordano había visitado más de una vez, y de forma inexplicable, la basílica de San Pietro in Vincoli de Roma, fascinado por el mosaico de San Sebastián? ¿Qué es lo que venían a hacer el general de la orden cisterciense Arnauld-Amaury y el papa Inocencio III a Nemi al día siguiente? Durante la noche Giordano revive en sueños una terrorífica historia ocurrida el 22 de julio de cinco siglos antes.

El gran astrónomo y matemático armenio Anania di Shirak -perseguido por la Iglesia y por la ley por sus ideas revolucionarias- ha confiado a sus tres alumnos (David, Eznik y Aser) las claves de la sabiduría para que las lleven a Occidente. Es el año 662, los árabes se adueñan de todo. Las claves de la sabiduría son descubrimientos científicos revolucionarios que pueden cambiar los caminos del hombre y de la historia, procedentes de los hindúes y de los chinos; aun así, Oriente no ha sido capaz de imprimir un nuevo giro a la historia. Debe hacerlo Occidente. Los tres discípulos siguen caminos distintos. Aser deja su comunidad cristiana de los paulicianos de Kibossa y llega a Roma junto con el Emperador de Bizancio Costante II: en una bolsa de piel que nunca abandona, conserva dos manuscritos aparentemente sin valor: las epístolas de un desconocido escritor bizantino -Teofilatto Simocatta- y un palimpsesto con comedias de Plauto raspadas para ceder su sitio al Antiguo Testamento. Añadidas en los dos manuscritos hay muchas páginas en griego con las claves de la sabiduría.
Después de dejar el icono-mosaico de San Sebastián en la Basílica de San Pietro in Vincoli, Aser se traslada en compañía de un docto prelado romano al lago de Nemi -precisamente donde una vez se alzaba el templo de la diosa Diana- para observar un extraño fenómeno en el terreno. Pero es atacado, herido y quemado vivo por su acompañante quien le roba los dos manuscritos escondidos en la bolsa de piel cerrada con una hebilla de bronce con dibujos dorados.

Giordano despierta y cuenta, angustiado, la pesadilla recién vivida. El viejo Girolamo, irónicamente incrédulo al principio, intuye que algo extraño está realmente sucediendo. El libro del cual había copiado las páginas en griego con las revolucionarias cifras hindúes era precisamente un texto que contenía comedias de Plauto… aunque no era un palimpsesto. Después la descripción exacta que hace Giordano de la hebilla de bronce le sobresalta: abre un talego y se la muestra al joven: la ha encontrado el día anterior trabajando en los campos vecinos al lago, allí donde en otra época se erguía el templo de Diana.
Delirio, pesadilla, leyenda, realidad… a los dos hombres ahora ya no les importa profundizar. Piensan que aquello no es algo fortuito. Algo grave amenaza el mundo… y está ciertamente relacionado con el encuentro en Nemi entre el papa y el general de la Orden y legado papal en la Provenza Arnauld-Amaury. Giordano se esconde en la torre sarracena, en un hueco del segundo piso, detrás de las estanterías colmadas de libros. Es allí -precisamente donde está la pequeña y misteriosa biblioteca- donde tiene lugar el encuentro. Hablan de la falsa Donación de Constantino. Al final Inocencio III decreta el exterminio de los herejes cátaros y del pueblo occitano. Después abre el armario cerrado bajo llave, saca tres preciosos manuscritos que contienen la savia de la ciencia profana y revolucionaria, la sabiduría que podría poner en peligro el futuro del reino de la Iglesia y los entrega al legado Arnauld-Amaury para que los lleve consigo a Francia y los deje en custodia a fray Elias. Aquellos extraordinarios códices -las epístolas de Teofilatto Simocatta y dos libros con comedias de Plauto- ya no están seguros en la torre sarracena de Nemi porque una parte de su contenido ya ha sido divulgada. Llama a su consejero-confesor, el abad Raniero Capocci y le muestra Mi pequeño ábaco de Jordanus de Nemore… que había sido vendido precisamente a su amigo pisano Leonardo siete años antes por un jovencito "de constitución ágil, de pequeña estatura y con una frondosa, rizada y negra cabellera…"
Giordano es descubierto, pero logra fugarse y -a través del emisario que une el lago de Nemi con el valle Aricina- llega a Ostia, donde embarca para Marsella; desde allí se encamina hacia la primera ciudad mencionada por Arnauld-Amaury: Béziers, la cueva del diablo, la sinagoga de Satanás.

A partir de este momento la vida del joven estudioso Giordano Nemorario -que de ahora en adelante se hará llamar Palis Jordanus- cambia; su perenne dedicación al estudio disminuye. Intenta seguir las pistas de los tres preciosos manuscritos, mientras la Iglesia prepara, con la ayuda interesada de sus aliados (entre los cuales se cuenta el rey de Francia), el exterminio de todo un pueblo, libre y rebelde: es esto lo que lo hace implicarse cada vez más.

Es acogido por la tolerante gente de Béziers, cuyo sentido de la hospitalidad y aprecio a la vida y el amor por la justicia lo convencen para que permanezca con ellos, compartiendo su destino. Giordano conoce y se enamora de Yolanda, que le corresponde. En un primer momento viven y trabajan en la casa de Shimon, comerciante hebreo padre de Sara y de David,() que se hacen amigos de los dos jóvenes. Posteriormente se mudan al barrio de la libertad, el de la Magdalena, en la casa de los cátaros donde Giordano abre una escuela para enseñar letras y números a los niños de la ciudad. El 14 de Enero de 1208 el legado papal Pierre de Castelnau es asesinado por un escudero del conde Raymond VI de Toulouse, señor de las tierras occitanas. El grave y sangriento suceso permite al papa hacer sonar de inmediato los tambores de guerra.
Giordano -mientras tanto- asiste en Béziers a los sermones de Guilhabert de Castres, el futuro obispo cátaro que jugará un papel muy importante en su vida. Junto a Shimon logra encontrar -en Beaucaire- al asesino del legado papal: es Jacopo, que ha sido obligado a usar el puñal por un hombre de cabellera roja, voz cavernosa y una cicatriz en forma de cruz en la parte izquierda de la boca, Arnauld-Amaury. El abad blanco había raptado y entregado a Daniel (jefe de una partida de bandidos-leprosos escondidos en las montañas) a su jovencísima hija Beatriz y a su esposa Elena. Jacopo y Giordano van a las montañas para intentar abrir una brecha en el endurecido ánimo de Daniel para que ponga en libertad a Elena todavía prisionera, pero todo es en vano. Jacopo no acompañará a Giordano a Roma para referir lo sucedido e intentar disculpar al conde Raymond VI de Tolosa. La guerra no sufrirá ningún retraso. Giordano espera por lo menos encontrar los manuscritos entre los confiados a Daniel por el feroz abad blanco, pero una vez más no hay ni rastro de los mismos. Y a la abadía madre de los cistercienses -Cîteaux- no puede ni siquiera acercarse. Continúa sus estudios de matemáticas y de mecánica. Ama a Yolanda y esperan un hijo: ella está segura de que será una niña de larga cabellera rubia. Se llamará Esclarmonde.
El mando del poderoso ejército de Cristo (formado por más de medio millón de hombres) se confiere a Arnauld-Amaury. El 21 de Julio de 1209 el ejército cruzado asedia Béziers. La población, compacta, rechaza la pretensión del abad blanco para que sean entregadas las 223 personas mencionadas en la lista (entre ellas, el pequeño astrónomo y matemático Palis Jordanus del burgo de la Magdalena) y se apresta a defender su libertad. Mas durante la noche un grupo de bandidos -asesinos a sueldo de los cruzados- se esconde en las enormes cisternas de agua al abrigo de las murallas, atravesando galerías excavadas por algunos traidores.
Al día siguiente, fiesta de Santa María Magdalena y de la libertad de Béziers, mientras los traidores dan un espectáculo junto a los muros de la catedral de Saint-Nazaire para distraer la atención de todos, al otro lado de la ciudad los bandidos-asesinos penetran en el interior de la muralla, precisamente por la puerta de San Guillermo abriendo pasos y puertas: en pocas horas la población entera es exterminada. Las potentes armas de guerra construidas por Palis Jordanus no han servido para nada. Entre los millares de cadáveres que cubren las losas de la iglesia de Santa María Magdalena, Giordano (vestido de cruzado por Shimon antes de morir) descubre a David, a la pequeña Sara y a su Yolanda con el vientre desgarrado. La pequeña Esclarmonde, extraída del seno materno, ha sido masacrada antes de ver la luz del sol. Giordano -aunque presa de la desesperación- sigue manteniendo la promesa hecha a su amigo y jefe de la guarnición Bernard de Servian, a Shimon y a Yolanda y abandona la ciudad por una galería que desde el castillo nuevo lo lleva fuera de las murallas, a un pequeño bosque. Recoge sus libros escondidos por Yolanda en el viejo molino y se dirige hacia el refugio del obispo cátaro Guilhabert de Castres, en los Pirineos: el inexpugnable castillo pentagonal de Montségur.
Mientras la cruzada contra el rebelde pueblo occitano continúa y el ejército de Cristo destruye campiñas, ciudades, cosechas y pueblos enteros, Guilhabert exhorta a Giordano para que abandone la Occitania, a que continúe sus estudios en otro lugar, a no renunciar nunca a la esperanza de poder arrancar -un día- las claves de la sabiduría al feroz abad blanco. Giordano deja Montségur buscando el norte, hacia una nueva vida.

Mientras la trágica epopeya occitana y cátara -hoguera tras hoguera- continúa, el 9 abril de 1229 en el Aula Magna de la Universidad de París se reúnen todos los maestros. Han sido masacrados -por la guardia- muchos estudiantes. Sólo los teólogos están ausentes. Se lucha por la libertad de enseñanza, por la libertad de pensamiento. El último en tomar la palabra es el matemático y astrónomo Johannes de Sacrobosco, la más eminente personalidad. Con un discurso cautivador también se declara a favor del abandono de la Universidad. Cuando deja la Sorbona, estrecha con fuerza el cinturón con la hebilla de bronce de dibujos dorados.
Giordano Nemorario -huido a Escocia- ha tomado, en efecto, el nombre de Johannes de Sacrobosco. Ha entrado en la orden de los trinitarios, completado los estudios en Oxford, y entrado en el convento de los maturinos de París, a pocos pasos de la Universidad. Como Johannes de Sacrobosco escribe solamente tres obras: Además de Algorismus y De anni ratione, redacta una obra de astronomía que será durante algunos siglos la más usada en las universidades de toda Europa, El tratado de la esfera. Como Giordano Nemorario escribe en cambio muchísimos tratados sobre matemáticas y mecánica que parecen nacer espontáneamente, tal como Aritmética, De numeris datis, Algorihtmus demonstratus, De triangulis y Elementa Jordani de ponderibus. Abandona la Universidad de París, parte para un largo viaje a la búsqueda de los tres preciados manuscritos, pero en Cîteaux no los encuentra. Visita todas las abadías y las bibliotecas cistercienses comprendida la de Fontfroide a la que Arnauld-Amaury había donado algunos libros antes de morir. Pero todo en vano. Vuelve de nuevo a Montségur donde conoce la tercera hija del señor del castillo, Esclarmonde de Perella, una bellísima niña de doce años de edad, de larga cabellera rubia. Es ciega y vive casi siempre en el castillo junto a la abuela. En el alma de Giordano nace un afecto profundo por la niña que para él representa su pequeña Esclarmonde, asesinada en Béziers. Permanece algunos meses dejándose vencer por la paz del castillo, colaborando con Guilhabert de Castres en la mejora de la biblioteca de Montségur que alberga los libros más importantes de religión, filosofía y ciencia. Un grupo de perfectos transcribe continuamente textos que son sucesivamente llevados al conocimiento público. De Aristóteles al Evangelio se hacen millares de copias que son difundidas por todas las tierras de Occitania en guerra: los obispos cátaros saben que no es suficiente la difusión de la palabra de Cristo y del amor para hacer que se subleve un pueblo, es precisa también la del saber, la de la fuerza de la razón. Guilhabert le exhorta a volver a la Universidad de París, a proseguir en su lucha como científico, a continuar en la búsqueda de las claves de la sabiduría. A no olvidarse de su misión por el afecto que siente por la pequeña Esclarmonde. Giordano retorna a la Sorbona donde continúa en la enseñanza bajo nombre falso… y así el monje maturino -además de astrónomo y matemático Johannes de Sacrobosco- sigue de lejos la guerra en Occitania que ya está terminando.

Son los albores del verano de 1243. Occitania es vencida, lacerada, sometida, arrasada. Queda solamente un grupo numeroso de rebeldes refugiados en el pequeño castillo de Montségur junto con los últimos predicadores cátaros escapados de las hogueras. Es la última llama de esperanza y de libertad para la entera cristiandad. En el castillo está también prisionera Esclarmonde.
Giordano corre a Inglaterra al encuentro con el científico y buen amigo Ruggero Bacone. Su encuentro tiene lugar en los llanos de Salisbury, entre las ruinas del templo prehistórico de Stonehenge porque está por iniciarse el solsticio de verano. Es la mañana del 21 de Junio. Cuando estudiaba en París, Ruggero Bacone le había confiado que estaba haciendo unos experimentos sobre la pólvora negra… que quizá podría ser usada en las batallas, aunque todavía no había hechos grandes progresos. Justo al amanecer la mente de Giordano lo transporta al recuerdo de los rayos atravesando las aspilleras del castillo de Montségur, posándose sobre los ojos sin luz de Esclarmonde, después siente la fuerza que le empuja hacia otro recuerdo, otra torre… la sarracena de Nemi, algunas palabras olvidadas, una frase de Arnauld-Amaury e Inocencio III. Fray Elias escrupuloso custodio de libros preciosos, año 1207… ¿Qué abadía puede ser? Y Ruggero Bacone le hace comprender el error cometido en todos aquellos años. No se trataba de una abadía cisterciense… ¡Sino de una benedictina! ¡Y fray Elias había sido precisamente abad de la abadía benedictina de Santa Colomba de Sens, a pocas horas de camino de París! Las claves de la sabiduría podrían hallarse verdaderamente allí. Giordano se separa de Ruggero Bacone que ha intuido ya la doble identidad del amigo.
Giordano vuelve a Francia y corre a Sens… y finalmente en la abadía de Santa Colomba logra posesionarse de las epístolas de Teofilatto Simocatta y solamente de uno de los dos libros con las comedias de Plauto: no puede seguir buscando el otro. Es descubierto y debe huir precipitadamente. Vuelve al convento de los maturinos, mas algunos inquisidores ya le están aguardando. Entrega a fray Tomás dos misivas y abandona París para siempre. Desde ahora será perseguido sin tregua. Se juega el todo por el todo. Intenta burlar a sus perseguidores con astucia. Se dirige hacia Montségur. En la gruta cercana a Tarascón copia las páginas griegas que contienen los dos manuscritos y esconde los originales en una grieta de la roca. Llega después al pie del escarpado cerro asediado por un ejército de más de diez mil hombres. Descubre que en el gran valle del Porteil -donde la pared parece imposible de escalar- de cuando en cuando alguien entra y sale del castillo. Logra alcanzar la cima con la ayuda de Guilhem Montanhagol (poeta y patriota occitano) y finalmente abraza de nuevo a Esclarmonde. Pero lo que desea es hacer muchas copias de las claves de la sabiduría y después abandonar el castillo para siempre llevándose a la joven para refugiarse más allá de los Pirineos, en la hospitalaria villa de Berga. Pero Esclarmonde -además de ciega- está enferma y no puede andar.
Giordano hace igualmente muchas copias de La Vía del Sol que contiene los revolucionarios descubrimientos científicos salidos de Armenia en el año 662 e inicia la evacuación de la preciosísima biblioteca de Montségur. Pero no huirá de nuevo, llamado a un trágico destino junto a su Esclarmonde y a los últimos cataros.

Durante los meses de asedio a la inexpugnable roca, da comienzo una lucha entre la feroz astucia del inquisidor fray Ferrier, comandante del ejército cruzado y Giordano. Fray Ferrier no quiere solamente el castillo y a los cátaros: quiere también a Giordano y con él las claves de la sabiduría. La tarde anterior a la capitulación cuatro hombres, llevando cada uno una copia de La Via del Sol se descuelgan por la terrible pared y huyen. La mañana del 16 de Marzo de 1244, al pie de Montségur se erige una gigantesca pira y son quemados vivos más de 210 cátaros. Abrazados al mismo palo, la abuela de Esclarmonde, Marquesia, la madre, Corba, Esclarmonde y Giordano. Antes de abandonarlo a las llamas, fray Ferrier dice a Giordano que los cuatro fugitivos han sido apresados, y con ellos todos los libros y todas las copias de La Vía del Sol con las claves de la sabiduría. No habrá ninguna revolución científica. El mundo proseguirá en su dócil andar. Y la historia ignorará quién ha sido Giordano Nemorario: será confundido con el primer jefe Inquisidor de la historia Giordano de Sajonia.
Giordano muere abrasado vivo junto a la gente con la que ha luchado, con la joven que ha querido como a su propia hija.
Mas fray Ferrier no ha vencido. Giordano le ha entregado su cuerpo para ser pasto de las llamas, para aplacarle, mientras Guilhem Montanhagol con una copia de las claves de la sabiduría escondida en la silla del caballo y vestido de cruzado - abandona Occitania y se dirige hacia Oxford, en búsca de Ruggero Bacone. Pero es capturado poco antes de cumplir la misión y nada más se sabrá de él.
Giordano había abierto otro paso, quizá la última esperanza. La noche antes de la capitulación ha instruido a la pequeña "Perella", sierva del señor de Montségur y amiga de Esclarmonde. La valiente niña se oculta en una de las fisuras de la roca fuera del castillo. Después, cuando la espantosa pira se ha apagado y el ejército cruzado ha levantado el campamento, Perella sale y -haciéndose pasar por leprosa- alcanza la gruta cercana a Tarascón. Allí recoge los dos preciados manuscritos originales y se pone en camino hacia una nueva tierra, otro país donde poner los cimientos para entregar -un día- las claves de la sabiduría a alguien que pueda, por fin, hacerles ver la luz del sol.